Fran (blog Soñando con Montes): “En Kathmandu las distancias de sus paisajes se miden en días, no en horas”

Fran, del blog amigo “Soñando con montes”, se embarcó hace semanas en una aventura junto a doce compañeros más que les llevó hasta el Kanchenjunga, tercera cumbre más alta del mundo, en el monte Himalaya. MUND quiso colaborar con Fran proporcionándole calcetines; ahora nos hemos puesto en contacto con él para que haga balance de lo que vivieron en el mítico Himalaya. Tras nuestra anterior entrevista a Ricardo Conde cambiamos el running por el alpinismo para escuchar lo que Fran nos cuenta de aquel apasionante viaje. 



Bienvenido al blog de MUND, Fran. Cuéntanos en qué consistió la aventura que compartiste con 12 personas más en el Himalaya.
El objetivo común en todos nosotros era llegar al campo base norte del Kanchenjunga pasando por Mirgin La (collado de 4.600 m.). Llegando al campo base unos intentaríamos la cumbre del Langchun Khang II, de 6.500 m., que estaba a dos o tres días del base, montando dos campamentos intermedios.

¿Cómo conseguisteis organizaros un grupo tan numeroso? ¿De quién fue la idea de la expedición?
Llevaba tiempo con ganas de hacer un viaje de este tipo y la propuesta me vino por parte de Tente Lagunilla, que fue quien se encargó de agruparnos y encargó a un contacto en Kathmandu que organizara toda la logística de  la expedición.



Cuando vemos fotografías o vídeos con paisajes del Himalaya quedamos sobrecogidos por su belleza, pero ¿qué sensaciones se tienen al verlos en persona?
Las sensaciones quizás sea algo complicado de definir o tratar de explicar, pues al ver estos paisajes en persona los factores que a mí personalmente más sensaciones me aportan son el entorno, el momento y las circunstancias en las que uno los observa. En el caso de una fotografía uno sólo ve “lo de fuera”, no obstante las grandes dimensiones de todo lo que uno observa, como ríos, cascadas, bosques, zonas de selva o valles hacen sentirse a uno muy pequeño.



¿Cómo es la gente de allí? ¿Os acogieron bien?
El trato de la gente es otro de los grandes y buenos recuerdos que guardo de este viaje, pues existen muchas diferencias entre ellos y nosotros, tanto culturales como en  la forma de ver la vida, y quizás de esto último nos queda mucho por aprender.
Es increíble encontrar personas que viven alejadas a 12 ó 13 días del pueblo más cercano al que llegan los caminos o carreteras y que su única vía de acceso terrestre sean senderos de alta montaña, viviendo en humildes cabañas, y ver cómo no por esto son menos felices que nosotros.



En tu blog Soñando con Montes cuentas que verle la cara a un ocho mil había sido siempre uno de tus sueños. ¿Qué se siente al mirar el Kangchenjunga frente a frente? ¿Impresiona tanto como parece?
Por poco no lo vemos jejeje, pues al llegar al campo base estaba cubierto. Al poco tiempo la niebla desapareció, y entre claros y nubes pudimos observar los más de 3.000 m. de pared que teníamos delante, con sus tres cimas, glaciares colgados, seracs… Y además se observaban fuertes vientos en su arista que aún lo convertían más en una montaña de las grandes; cierto es que a proporción con lo que se escala su cara sur la cara norte se escala poco, pues tiene una subida más técnica y comprometida. A pesar de que el cambo base aún está lejos de la montaña sí que es impresionante observarlo, pero no sólo por tener más de ocho mil metros, pues hay muchos siete miles como el Jannu que pudimos ver, y muchos seis miles que albergan grandes rutas aún desconocidas, eclipsadas por la sombra que les hacen los ocho miles.


¿En algún momento llegasteis a plantearos atacar su cumbre, la tercera más alta del planeta?
No, obviamente es un objetivo muy diferente al que íbamos y que requiere de otro tipo de logística, y en mi caso habría sido subir las escaleras de dos en dos en vez de una en una.

¿Qué ocurrió con la ascensión al Langchung KhangII?
A cinco días del cambo base del Kanchenjunga y mientras cruzábamos el collado Migrin La, de 4.600 m., comenzó a nevar en esta cota y se pasó así casi tres días, dejándonos bloqueados en Ghunsa, donde con desesperación veíamos llover y no parar… En Ghunsa gastamos un día extra de los que contábamos a la espera de que mejorara el tiempo. Es por esto que en zonas como Lhonak, donde habitualmente el terreno son pastos, nos encontramos entre 80 y 100 cm. de nieve, y el día que llegamos conseguían bajar dos personas que se habían quedado aisladas por el temporal en Pampegma (de hecho incluso dudábamos si llegaríamos a Pampegma). 



¿Con qué modelos de calcetines MUND hiciste la expedición? ¿Qué impresión te causaron?
He probado los modelos Teide, Tesla, Himalaya, K2, Everest y Explorer.
Todos los modelos probados se comportaron excelentemente, se ajustan como guante al pie, sin producir arrugas que nos puedan ocasionar ampollas. Hay que destacar las fibras usadas en su fabricación, pues transpiran muy bien y tras varios usos no cogen malos olores.
Para condiciones de frío el concepto de doble calcetín del modelo Everest me ha encantado, pues a pesar de contar con dos capas, éstas van parcialmente unidas y una vez bien colocados es como si sólo llevaras una.  



En la entrevista que hicimosen este blog a Roberto Rodrigo, montañero y amigo de MUND, Rober nos decía que cada uno de los viajes que hace junto con su compañera Isabel García es como vivir una pequeña vida. ¿Te queda una sensación parecida del viaje al Himalaya? ¿Qué es lo que más te ha marcado de esta aventura?
Sí, tengo una sensación parecida pues ningún viaje es igual y lo único que tienen en común es que todos tienen principio y final.
Supongo que como a muchos de los que viajan a Nepal por primera vez una de las cosas que más te marcan es el gran cambio cultural que se ve desde que aterrizas en Kathmandu, sus gentes y, cómo no, sus descomunales paisajes, que en vez de tardar en recorrerlos horas allí las distancias se miden en días. 



Nada más Fran, muchas gracias por tu tiempo y estaremos pendientes de tu blog Soñando con Montes.