La carne en la dieta de un deportista

La carne es una importante fuente de proteínas para cualquier atleta, pero existen diferencias sustanciales dependiendo del tipo de carne que se consuma. Para la dieta de un deportista, ¿es más apropiada la carne de ternera o la de pollo? ¿Carnes rojas o carnes blancas? Una dieta sin carne, ¿ayuda a estar más en forma para preparar competiciones determinadas? Hoy intentamos saber un poco más de todo ello en el blog de MUND.



Distinguiendo las carnes

La carne ha sido un elemento nutricional muy importante en el desarrollo humano prácticamente desde el principio de nuestra evolución. Además de estimular el desarrollo físico y la propia inteligencia para conseguirla (cazar se convirtió en una actividad diaria desde que el hombre comenzara a consumir carne), la carne completó la dieta humana aportando nutrientes importantes como el hierro, la vitamina B12 o el fósforo. Desde siempre se ha consumido carne, pero ¿conocemos bien los tipos de carne que tenemos y qué es lo que nos aportan? 
Podemos dividirlas en dos principales grupos:



Carnes rojas. Es la carne proveniente de los mamíferos (bovino, ovino, caprino y equino) y, en general, de la caza (algunas aves como la perdiz o la codorniz se consideran carnes rojas). Estas carnes tienen un alto valor en hierro y en minerales como el zinc y el fósforo. Este tipo de carne no debe consumirse en exceso ya que puede producir un aumento del colesterol e incluso originar riesgo de cáncer en algunos órganos como el esófago los pulmones o el páncreas si su consumo es muy alto.



Carnes blancas. Suelen considerarse carnes blancas a todas las que no proceden de los mamíferos (aves, pollo, pavo…), si bien la carne de conejo es considerada carne blanca (a pesar de que este animal sí que es un mamífero). Además, hay algunas carnes de crías de mamífero (como la ternera o el cordero) que también son consideradas carnes blancas. En general las carnes blancas tienen menos grasas saturadas que las rojas y son más fáciles de digerir.

¿Qué carne debo comer?

Una dieta que podría considerarse razonable sería la que incluye de forma equilibrada la carne roja y la blanca, con un consumo en torno a las cuatro raciones semanales. Algunos nutricionistas recomiendan que la carne blanca se consuma más, pues es más beneficiosa para nuestra salud cardiovascular. En general, si la dieta que elegimos está equilibrada y sabemos comer de forma adecuada, la carne no tiene por qué ser inadecuada en la alimentación de un deportista. Se estipula que por cada 100 gramos de carne consumimos unas 300 calorías, aunque dependiendo de qué parte del animal sea la carne esas calorías pueden variar. 



Respecto a la grasa, la carne de cerdo y la de cordero son las que más grasa acumulan (entre el 20 y el 30%) y las de cabrito y pollo sin piel las que menos tienen (en torno al 10%). En general todas aportan gran cantidad de vitamina B. Una circunstancia muy a tener en cuenta es que la carne es un alimento que resulta muy fácil de adulterar, por eso conviene tener cuidado con la carne que se consume (en qué establecimientos se consume o dónde se compra). La carnes ecológicas, aunque sean un poco más caras, garantizan una calidad que nuestra dieta y nuestro organismo agradecerán.